La buena fe… de quién?

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En 1928, un misionero estadounidense llamado Clarence Jones recorrió América Latina buscando permiso para instalar una radio. Fue a Venezuela, a Colombia, a Panamá y a Cuba. Los cuatro le dijeron que no.

Dos años después, Ecuador le dijo que sí.

El 25 de diciembre de 1931, desde Quito, salió al aire HCJB, “La Voz de los Andes”: la primera emisora misionera del mundo. Empezó cuando había quizá trece aparatos en todo el país capaces de sintonizarla.

En 1940 instaló un transmisor de diez mil vatios. En 1961 encendió el primer canal de televisión con licencia del Ecuador. En 1965 una central hidroeléctrica propia, construida en el páramo de Papallacta, empezó a generar la energía suficiente para alimentar todas sus transmisiones de onda corta desde Pifo. En 1967 compró tres transmisores de cien mil vatios cada uno. Se los vendió Radio Vaticano.

Desde 1941 emitía en ruso.

Conviene leer esa secuencia despacio, y no para juzgar a nadie. Una organización religiosa extranjera levantó, en el páramo andino, la infraestructura eléctrica que necesitaba para hablarle al mundo desde Quito. Eso ocurrió. Está documentado por ellos mismos, con orgullo, en su propia línea de tiempo.

La pregunta que deja no es si estuvo bien o mal. La pregunta es por qué Ecuador.

La puerta la abrimos nosotros

Cuatro países le negaron el permiso a Jones. Ecuador se lo dio porque treinta y cinco años antes un ecuatoriano había hecho que fuera legalmente posible darlo.

Eloy Alfaro tomó el poder en 1895. Estableció la libertad de cultos. Creó el registro civil, para que una persona pudiera existir ante el Estado sin figurar en un libro de bautismos. En 1897 puso la enseñanza bajo control del Estado. En 1902 legalizó el matrimonio civil y el divorcio. Era masón y era anticlerical, y su enemigo político era la Iglesia Católica, que en ese país era también terrateniente, educadora y registro de nacimientos.

En 1895, un colportor llamado Fisher se entrevistó con él y salió con una recomendación firmada para recorrer el país repartiendo biblias. El 7 de julio de 1896 desembarcaron en la isla Puná tres misioneros de la Unión Misionera Evangélica, venidos de Kansas City. El arzobispo de Quito convocó una guerra santa contra el liberalismo.

Y en 1901, misioneros metodistas estadounidenses fueron nombrados directores de las escuelas normales Juan Montalvo y Manuela Cañizares: la formación de los maestros del Estado laico ecuatoriano.

Nadie plantó nada. La puerta la abrió un latinoamericano, por sus propias razones, contra su propio adversario interno. Los que entraron, entraron a una guerra que ya se estaba peleando acá.

Hay una frase en el archivo histórico de la Iglesia Metodista que conviene retener, porque vamos a volver sobre ella al final. Los misioneros, escribiendo sobre Alfaro, dijeron que veían en él un “instrumento de Dios para la apertura del Ecuador al Evangelio”.

Un masón. Que expulsó órdenes religiosas. Instrumento de Dios.

Lo que se decidió en 1916

En 1910 se reunió en Edimburgo la Conferencia Misionera Mundial. Allí se definió dónde debía trabajar la misión protestante, y se decidió que América Latina no era campo misionero: los europeos sostuvieron que ya era cristiana.

Un grupo de norteamericanos no estuvo de acuerdo. Formaron el Comité de Cooperación en América Latina y convocaron su propio congreso. Se hizo en Panamá, en 1916, en la Zona del Canal, dos años después de que el canal se abriera. Le siguieron Montevideo en 1925 y La Habana en 1929.

Su secretario ejecutivo, Guy Inman, buscaba abiertamente un panamericanismo con ideales protestantes. El historiador costarricense Arturo Piedra documentó después las conexiones entre el expansionismo imperial británico y estadounidense y la empresa misionera.

Nuestro subcontinente fue declarado territorio de misión por votación de extranjeros que discrepaban entre ellos sobre si ya éramos cristianos. En ninguna de las dos posiciones hubo un latinoamericano decidiendo.

Y conviene decir de inmediato lo que ese relato no explica, porque si no lo decimos, todo lo demás se vuelve caricatura.

En 1909, en Valparaíso, nació el pentecostalismo chileno. No vino de Estados Unidos. No vino de Azusa Street, la calle de Los Ángeles donde suele ubicarse el origen del pentecostalismo mundial. Vino de la India: de la Misión Mukti de Pandita Ramabai, a través de un folleto que la misionera Minnie Abrams le envió a la esposa de un pastor metodista de Valparaíso. Un circuito entre dos puntos del Sur, cuarenta años antes de la Guerra Fría.

Y no crece cuando conviene a los relatos. En Santiago, el protestantismo creció más rápido durante los tres años de Salvador Allende que en cualquier trienio anterior. La iglesia evangélica más poderosa de Brasil, la Universal del Reino de Dios, se fundó en Río de Janeiro en 1977, con capital brasileño, sobre el terreno de una antigua funeraria. Hoy exporta a Estados Unidos, África y Europa.

Nadie nos vendió una fe. La buscamos. Por eso vale.

Y por eso, precisamente, alguien iba a querer usarla.

Chimborazo

En la provincia de Chimborazo, la Unión Misionera Evangélica estaba presente desde 1902 — o sea, desde la puerta que abrió Alfaro. Las conversiones masivas empezaron medio siglo después, a partir de 1952, sobre todo en Colta. El Instituto Lingüístico de Verano llegó al Ecuador en 1953 y empezó a trabajar con los quichuas de la sierra recién después de 1973.

Trajeron emisoras, clínicas de salud, educación bilingüe, estudios bíblicos.

Y llegaron donde no había llegado nadie. Eso hay que decirlo entero, sin atenuantes, porque es cierto: en Chimborazo subsistía el huasipungo, el sistema por el cual una familia indígena recibía un pedazo de tierra a cambio de trabajar gratis para el hacendado. El Estado no estaba. Y la Iglesia Católica, que sí estaba, era dueña de haciendas desde la colonia.

Convertirse no fue ingenuidad. Para mucha gente fue un cálculo: salir de la economía religiosa del patrón, dejar de financiar el sistema de fiestas y cargos, dejar de deberle el alma a quien ya le debía el trabajo.

Lo que nadie les dijo es que la salida ya estaba ocupada.

El antropólogo David Stoll —que no es un defensor de Washington: es el autor del libro que documentó al Instituto Lingüístico de Verano— describió cómo funcionaba la representación política de esas comunidades. Los dirigentes evangélicos indígenas organizaban reuniones con funcionarios del gobierno para pedir carreteras, escuelas, agua potable. Servicios compatibles con las prioridades oficiales.

Y se abstenían de dos temas: derecho a la tierra y condiciones de trabajo.

Los líderes formados por la misión definían casi todo en términos morales individuales. Y cuando asomaba un enfrentamiento con las autoridades, ofrecían lo que Stoll llama “la versión evangélica norteamericana de Romanos 13:1”.

El versículo dice: sométase toda persona a las autoridades superiores.

La pregunta que uno hace frente a esto suele ser si esa gente fue engañada. Es la pregunta equivocada, y además es ofensiva. La pregunta operativa es otra: quiénes fueron formados, por quién, y qué se les enseñó a hacer cuando el conflicto apareciera.

Porque la respuesta está en el mismo estudio. La antropóloga Blanca Muratorio documentó que los líderes protestantes de las propias comunidades —no los formados por la misión, los otros— eran perfectamente conscientes de la necesidad de pelear por los derechos campesinos, al punto de subordinar los asuntos religiosos a los de clase.

La base no aceptó la desmovilización.

La línea no corre entre indígenas engañados e indígenas libres. Corre por la formación de los cuadros. Y eso es más grave, porque es más preciso.

Acerca de Ciro

Conviene presentar a un personaje antes de seguir, porque sin él nada de lo que viene se entiende.

Ciro el Grande fue rey de Persia en el siglo VI antes de nuestra era. No adoraba al Dios de Israel. Probablemente no sabía quién era. Y sin embargo el libro de Isaías, en su capítulo cuarenta y cinco, lo llama mashiaj: ungido. Es la misma palabra que en castellano da “mesías”.

La Biblia le dice mesías a un rey extranjero que no creía en su Dios.

¿Por qué se lo gana? Por una sola cosa. Porque permitió que el pueblo de Israel volviera a su tierra.

Es una figura teológica extraordinariamente eficaz, y su eficacia se ve mejor si uno la mira como herramienta. Resuelve el único problema serio que tiene cualquiera que quiera el voto de una comunidad religiosa sin pertenecer a ella: cómo lograr que un creyente apoye a alguien que no es de los suyos. La respuesta es que Dios usa instrumentos que no le pertenecen.

En 1896, unos misioneros metodistas dijeron que Eloy Alfaro era instrumento de Dios.

En 2026, en Cartagena, un pastor dijo de un candidato presidencial que era “el Ciro que necesita Colombia”. El candidato adoptó la figura y la llevó en campaña. Ganó.

Y acá está lo incómodo, que no es una acusación sino una observación sobre la estructura del argumento:

si Dios puede usar a un incrédulo,
no hay manera de distinguir
al instrumento de Dios
del que dice serlo.

De lo anterior, cualquier resultado confirma la premisa.:

  1. Si el ungido cumple, era el elegido.
  2. Si traiciona, Dios lo estaba usando para otra cosa.
  3. Si resulta un desastre, es una prueba.

Una idea que ningún hecho puede desmentir no es una idea religiosa. Es un instrumento.

Y ahora pongámosla al lado de la otra.

Ciro entrega el voto.
Romanos 13 retira el reclamo.

Dos versículos, dos funciones. Uno autoriza a apoyar a quien no es de los tuyos. El otro prohíbe pedirle cuentas después.

Los que llegaron por la vía de la Fé

Miremos a cuatro presidentes latinoamericanos de los últimos ocho años y preguntemos algo simple: a qué iglesia van.

Jair Bolsonaro se hizo bautizar en el río Jordán en 2016, vestido de blanco, por un pastor de las Asambleas de Dios que además presidía un partido político. Nunca dejó de ser católico. Él mismo lo aclara: la evangélica es su esposa.

José Antonio Kast es católico y pertenece a Schoenstatt, un movimiento mariano alemán llegado a Chile en 1947. Devoción a la Virgen — lo que el púlpito neopentecostal ha llamado idolatría durante un siglo.

Abelardo de la Espriella llegó a la presidencia de Colombia en junio de 2026 con una diferencia de doscientos cincuenta y un mil ochocientos cincuenta y cuatro votos. Su conversión al catolicismo es reciente. La estructura que articuló el voto de las iglesias en su campaña tenía nombre oficial: Gerencia Nacional de la Fe. La dirigía un pastor que además es concejal de Bogotá.

Javier Milei juró por los Santos Evangelios, estudia la Torá, tiene un rabino de cabecera al que nombró embajador, y dice que no va a la iglesia sino al templo.

Ninguno de los cuatro pertenece a la iglesia
que salió a movilizar por él.

No es casualidad, y tiene una explicación aritmética. El candidato confesional tiene techo: sólo lo votan los suyos. Ríos Montt era pastor de su propia iglesia. Serrano Elías era evangélico. Jimmy Morales era evangélico. Y hoy Fabricio Alvarado, cantante evangélico, se presentó por tercera vez a la presidencia de Costa Rica.

El evangélico que se postula como evangélico pierde. El que se hace ungir, gana.

Mientras tanto, los números religiosos de la región no acompañan la conclusión fácil. Según Latinobarómetro, los protestantes llegaron al veintitrés por ciento en 2023 y bajaron al diecinueve en 2024. Pew registra crecimientos de uno a tres puntos en una década, mientras el grupo que realmente crece es el de los que no se identifican con ninguna religión. En Chile, el censo de 2024 da cincuenta y cuatro por ciento de católicos, veinticinco por ciento sin religión y dieciséis por ciento de evangélicos.

Y sin embargo, en Brasil los diputados abiertamente evangélicos pasaron de doce en 1982 a alrededor de noventa.

El poder político dejó de seguir a la demografía. Sigue a la organización.

Lo que se viene luego

Miremos ahora qué hacen esos gobiernos cuando llegan, y busquemos el verbo.

En Argentina se eliminó el Ministerio de Mujeres, se recortaron los programas contra la violencia, se golpearon las líneas de atención y las transferencias a sobrevivientes, y se impulsaron proyectos para recriminalizar el aborto.

En Chile la promesa de campaña fue sacar de las escuelas los contenidos con “ideología de género”. En Brasil se alimentó durante años un movimiento para vigilar lo que dicen los maestros en clase.

Y en casi toda la región apareció la misma campaña, con el mismo nombre, la misma tipografía y los mismos colores: Con Mis Hijos No Te Metas. En Perú, en Colombia, en México, en Ecuador, en Chile, en Costa Rica. Países que no comparten prensa, ni televisión, ni sistema educativo.

Las palabras no viajan solas.

Y la expresión que organiza todo eso —ideología de género— no la inventaron los evangélicos. Se extendió por América Latina desde documentos de la Iglesia Católica posteriores a la Conferencia de Beijing de 1995, y de ahí pasó a los círculos evangélicos. Lo que está operando no es la sustitución de una iglesia por otra. Es una alianza entre dos que llevan cuatrocientos años enfrentadas.

Volvamos a los verbos usados:

Eliminar. Recortar. Frenar. Detener. Sacar.

No hay una sola cosa que se construya.

Y ahora la única pregunta de todo este texto que no tiene truco, la que cada quien puede contestarse sin ayuda de nadie:

¿Qué cosa de esa lista le cuesta plata
a alguien que tiene plata?

No hay reforma agraria en la agenda moral. No hay salario, ni deuda, ni vivienda, ni herencia, ni pensiones. Nada de eso es pecado.

La agenda moral es siempre la barata. Es la que se paga con la conducta de unos y no con el patrimonio de otros.

Jerusalén

Hay una pieza más, y cierra el círculo de una manera que no esperábamos.

Guatemala trasladó su embajada a Jerusalén. Honduras también. Paraguay también, y después se arrepintió. Argentina anunció el traslado para este año. Colombia lo anunció el mes pasado.

Ninguno de esos países tiene un interés comercial, diplomático o de seguridad que lo explique.

Del veintiocho al treinta de junio de este año, en un hotel de Puerto Madero, en Buenos Aires, legisladores de doce países latinoamericanos firmaron una resolución de adhesión a los llamados Acuerdos de Isaac.

Convocó una fundación estadounidense. Asistieron parlamentarios, embajadores y líderes religiosos. La agenda declarada tiene tres puntos: trasladar embajadas a Jerusalén, adoptar una definición internacional de antisemitismo, y armonizar legislación antiterrorista entre países.

El método, en palabras de uno de sus organizadores: “relación por relación, ley por ley, amistad por amistad”.

El Jerusalem Post lo cubrió con nombre propio y lo llamó diplomacia basada en la fe.

Hay una tentación de imaginar un servicio secreto detrás de esto. No lo hay, y eso es peor. Un servicio secreto se denuncia. Esto tiene hotel, fotos de prensa, comunicado y resolución firmada. No está oculto: simplemente no se discute en nuestros países, en nuestro idioma, en horario de noticiero.

Y ahora volvamos a Isaías cuarenta y cinco.

Ciro no es ungido por gobernar bien. Es ungido porque devuelve a Israel a su tierra.

El versículo que autoriza a votar por un incrédulo y el versículo que convierte el destino de un Estado en plan divino son el mismo versículo. No son dos ideas que se juntaron por conveniencia. Vienen en el mismo paquete. El que alquila una iglesia no alquila sólo los votos: hereda la política exterior.

Nadie preguntó eso en una elección. No estaba en la papeleta.

No es inevitable

Todo lo anterior podría leerse como si hubiera tenido que pasar así. No tuvo.

En 1954, un sacerdote llamado Leonidas Proaño fue nombrado obispo de Riobamba, capital de Chimborazo, Ecuador. La misma provincia.

En 1960 hizo la reforma agraria de las haciendas de su propia diócesis — cuatro años antes de que existiera la Ley de Reforma Agraria. Entregó a las comunidades indígenas las tierras que la Iglesia tenía en su poder desde la colonia.

En 1962 fundó las Escuelas Radiofónicas Populares del Ecuador. Onda corta, un kilovatio de potencia, alfabetización y aritmética en quichua y en castellano. El lema era educar es liberar.

Un kilovatio. En la misma sierra donde otra radio religiosa emitía con cien mil.

Y la comparación no es de vatios, porque las dos emisoras hacían cosas distintas y sería tramposo medirlas así. La comparación es de respaldo: un proyecto tenía detrás una base continental de donantes, y el otro tenía una diócesis.

En 1973, el ala conservadora de la propia Conferencia Episcopal Ecuatoriana le pidió al nuncio que Roma enviara un visitador apostólico a evaluar y castigar su trabajo pastoral. El visitador llegó acompañado de agentes de seguridad política. Las conclusiones nunca se hicieron públicas. Los indígenas de Chimborazo organizaron el recibimiento y le mostraron cómo vivían.

El 12 de agosto de 1976, militares de la dictadura irrumpieron en el Hogar Santa Cruz, donde Proaño estaba reunido con obispos de todo el continente. Diecisiete obispos detenidos. Cincuenta y cinco personas en total. Él pasó veintiocho horas preso en Quito, acusado de conspirar contra su patria.

Le decían comunista. Decían que armaba guerrillas urbanas. Decían que fabricaba bombas.

En 1985, a pedido de los indígenas, Juan Pablo II lo designó Obispo de los Indios.

En la misma provincia, en la misma década, dos iglesias hicieron lo contrario la una de la otra. Una enseñó a someterse a las autoridades superiores. La otra enseñó a leer.

Y hay que decir con precisión qué hizo Proaño, porque es el corazón de todo esto: desobedeció a sus superiores obedeciendo a su fe. No fueron dos actos opuestos. Fue el mismo acto.

Cuando la sociedad riobambeña le pidió que construyera una catedral, respondió que una catedral no es la expresión de la fe de un pueblo sino, al contrario, “la expresión de falta de fe”.

El piso que cede

Queda una frase por revisar, y es la más difícil, porque es verdadera.

El Estado no llegó, y nosotros sí.

Es cierta. Lo fue en Chimborazo y lo es hoy en cualquier periferia urbana del continente. No hay ningún análisis que borre al hombre que apareció el martes que se murió la tía, que puso plata para el cajón y volvió el jueves.

Pero esa frase casi nunca viaja sola. Viaja con una segunda cláusula que nadie pronuncia: …y por lo tanto no hace falta que vuelva.

Del primer enunciado no se deduce el segundo. Y sin embargo es el segundo el que se cobra en política pública.

Miremos el incentivo sin acusar a nadie de nada. El poder de un pastor crece exactamente en la medida en que el Estado se retira. Cuanto menos hospital, más milagro. Cuanto menos programa, más ayuno. Cuanto menos derecho, más favor.

No hace falta que nadie sea malvado para que esto funcione. Alcanza con que a nadie de los que deciden le convenga que el Estado funcione.

Eso no es una conspiración. Es un incentivo. Y los incentivos no necesitan reuniones secretas: sólo necesitan que nadie los mire de frente.

Preguntar no es traicionar

Todo este texto se apoya en una sola cosa, y no es política. Es el permiso para preguntar.Ese permiso no lo damos nosotros. Está adentro.

En el libro de los Hechos, capítulo diecisiete, hay una comunidad —la de Berea— que es elogiada explícitamente por examinar las Escrituras todos los días para verificar si lo que Pablo estaba predicando era cierto.

El Nuevo Testamento felicita a un grupo de personas por chequearle los datos a un apóstol.

Job le reclama a Dios de frente durante capítulos enteros, y al final los condenados no son él, sino los amigos que defendieron a Dios con lugares comunes. Abraham discute con Dios el destino de una ciudad y le baja el número. Jacob pelea toda la noche, y del forcejeo sale con un nombre nuevo.

Preguntar no es lo contrario de creer. En esos textos, es una forma de creer.

Lo que ninguno de ellos autoriza es lo contrario: que alguien nos diga qué votar y llame voluntad de Dios a su propia conveniencia.

Ahí queda un criterio que cada quien puede aplicar solo, el próximo domingo, sin decírselo a nadie:

Si alguien nos da razones, podemos discutirlas. Si alguien nos da una voluntad divina, no.

En el primer caso nos tratan como personas. En el segundo nos piden lo único que hace que nuestro voto sea nuestro.

La buena fe

Entre católicos se escucha una frase que resuelve más de lo que parece: muchas veces un buen ateo es mejor que un mal cristiano.

Miremos lo que sostiene esa frase, con los nombres de este texto.

Proaño tenía fe, y entregó las tierras de la Iglesia. Ríos Montt tenía fe, y fue condenado por genocidio. Alfaro no tenía, y levantó el sistema escolar de un país.

La fe no predice nada. Ni hacia un lado ni hacia el otro. Nunca fue la variable.

La variable es si uno se permitió preguntar.

Hay una palabra griega, metanoia, que las traducciones al castellano volvieron “arrepentimiento”. Y arrepentirse, en el uso que nos llegó, quedó atado a la culpa: sentir mal por lo hecho.

La palabra no decía eso. Metá, más allá. Nous, la mente. Cambiar de mente. Pensar distinto después.

Alguien, en algún momento, tradujo un cambio de pensamiento como un sentimiento de culpa. No sabemos si fue error o decisión. Sabemos qué produjo: una palabra que servía para revisar terminó sirviendo para obedecer.

Es la misma operación que este texto viene describiendo hace tres mil palabras, hecha sobre una sola palabra, hace mil quinientos años.

Recuperarla no le quita nada a nadie.

Nuestra buena fe es real. Es lo mejor que tenemos y es lo que nos permitió sobrevivir a Estados que no llegaron nunca.

La pregunta no es si la tenemos.

La pregunta es de quién es, cuando llega el domingo.


Datos para quien quiera seguir leyendo

Sobre HCJB y Papallacta: Clarence Jones buscó permisos en Venezuela, Colombia, Panamá y Cuba en 1928 y fue rechazado en los cuatro. Obtuvo la aprobación del gobierno ecuatoriano en 1930 y HCJB salió al aire el 25 de diciembre de 1931. Transmisor de diez mil vatios en 1940; programación en ruso desde 1941; primera estación de televisión con licencia del Ecuador en 1961; central hidroeléctrica de Papallacta operativa en 1965 alimentando las transmisiones desde Pifo; segunda planta en 1982; tres transmisores de cien mil vatios comprados a Radio Vaticano en 1967.

  • Línea de tiempo oficial de la emisora: radiohcjb.org
  • Historia y archivo de Clarence W. Jones: Wheaton College Archives
  • Cronología técnica de onda corta: Shortwave Central

Sobre Eloy Alfaro y la apertura: Revolución Liberal desde el 5 de junio de 1895. Libertad de cultos, Registro Civil, Ley de Instrucción Pública de 1897, matrimonio civil y divorcio en 1902. Llegada de tres misioneros de la Unión Misionera Evangélica a la isla Puná el 7 de julio de 1896. En 1901, misioneros metodistas fueron nombrados directores de las escuelas normales Juan Montalvo y Manuela Cañizares. Alfaro murió el 28 de enero de 1912.

  • Archivo histórico metodista sobre Zoilo Eloy Irigoyen y la relación con Alfaro: umc.org
  • Cronología de la iglesia evangélica en Ecuador
  • El Telégrafo, “La primera revolución”

Sobre Edimburgo 1910 y Panamá 1916: Edimburgo excluyó a América Latina como campo misionero por considerarla ya cristianizada. El Comité de Cooperación en América Latina, con Guy Inman como secretario ejecutivo, convocó Panamá 1916, Montevideo 1925 y La Habana 1929. El historiador costarricense Arturo Piedra documentó las conexiones entre expansionismo imperial y empresa misionera.

  • Revista Teología e Historia, “Los cambios del protestantismo latinoamericano”
  • Redalyc, “La multiforme identidad protestante en Latinoamérica en el siglo XX”
  • Protestante Digital, “Edimburgo 1910 y los evangélicos iberoamericanos”

Sobre el origen del pentecostalismo chileno: Nace en Valparaíso en 1909 sin influencia de Azusa Street ni de Gales. Llega desde la Misión Mukti de Pandita Ramabai, en India, por el folleto que Minnie Abrams envió a Mary Ann Louise Hilton, esposa del pastor metodista Willis Hoover. El protestantismo en Santiago creció de 5,5% a 8% durante los tres años del gobierno de Allende.

  • Nueva Sociedad, “Itinerarios del pentecostalismo chileno 1909-2017”
  • Pew Research Center, sobre crecimiento protestante en Chile (citando a Freston 2004)

Sobre Chimborazo: La Unión Misionera Evangélica está presente desde 1902; las conversiones masivas arrancan desde 1952, sobre todo en Colta. El Instituto Lingüístico de Verano llega a Ecuador en 1953 y empieza a trabajar con los quichuas de la sierra después de 1973. La Asociación Indígena Evangélica de Chimborazo se funda el 9 de noviembre de 1966. La observación sobre la agenda de demandas y el uso de Romanos 13:1 es de David Stoll; el contrapunto sobre los líderes comunales es de Blanca Muratorio.

  • David Stoll, ¿Pescadores de hombres o fundadores de imperio? — capítulo sobre Ecuador, disponible en nodulo.org
  • Julián Guamán, FEINE, la organización de los indígenas evangélicos en Ecuador (Universidad Andina Simón Bolívar / Abya-Yala, 2006)
  • Susana Andrade, sobre conversión religiosa en Chimborazo (FLACSO / Abya-Yala / IFEA)

Sobre Leonidas Proaño: Obispo de Riobamba desde 1954. Reforma agraria de las haciendas de la diócesis en 1960, anterior a la Ley de Reforma Agraria de 1964. Escuelas Radiofónicas Populares del Ecuador fundadas el 19 de marzo de 1962, un kilovatio, alfabetización en quichua y castellano. Visitador apostólico enviado por Roma en 1973 a pedido del ala conservadora de la Conferencia Episcopal ecuatoriana; conclusiones nunca publicadas. Detención del 12 de agosto de 1976 en el Hogar Santa Cruz: diecisiete obispos latinoamericanos, cincuenta y cinco personas, veintiocho horas de arresto. Designado Obispo de los Indios por Juan Pablo II en 1985 a pedido de los indígenas. Nominado al Premio Nobel de la Paz en 1986. Murió en 1988.

  • Diócesis de Riobamba, cronología oficial
  • Padre Pedro Pierre, “El legado de Mons. Leonidas Proaño”
  • Universidad Andina Simón Bolívar, “La trayectoria pastoral de Leonidas Proaño en la Diócesis de Riobamba, 1954-1988”

Sobre los cuatro presidentes: Bolsonaro fue bautizado en el río Jordán en mayo de 2016 por Everaldo Dias Pereira, pastor de las Asambleas de Dios y entonces presidente del Partido Social Cristiano. Kast pertenece al movimiento Schoenstatt, fundado en Alemania en 1914 y llegado a Chile en 1947. De la Espriella ganó la presidencia de Colombia con una diferencia de 251.854 votos; la estructura de campaña “Gerencia Nacional de la Fe” era dirigida por Marco Acosta, pastor y concejal de Bogotá. Milei juró por los Santos Evangelios y designó embajador en Israel a su guía espiritual, el rabino Axel Wahnish.

  • Nueva Sociedad, sobre la ambigüedad religiosa de Bolsonaro
  • El Mostrador e Interferencia, sobre Kast y Schoenstatt
  • El Colombiano y Christianity Today en español, sobre la campaña de De la Espriella
  • Perfil y Público, sobre Milei

Sobre la figura de Ciro: Isaías 45. La aplicación contemporánea a De la Espriella fue formulada por el pastor Miguel Arrázola, de la iglesia Ríos de Vida en Cartagena, y adoptada por la campaña. La misma tipología se aplicó antes a Donald Trump en el evangelicalismo estadounidense. El nexo entre esa figura y el alineamiento con Israel es interpretación de este texto, no un hallazgo documentado por una fuente única.

  • Revista Cambio, junio de 2026

Sobre la agenda regional: Eliminación del Ministerio de Mujeres en Argentina, recortes a programas contra la violencia y proyectos de recriminalización del aborto. Propuestas de Kast sobre contenidos curriculares desde 2017. Movimiento “Escuela sin Partido” en Brasil. Campaña “Con Mis Hijos No Te Metas” presente en casi toda la región. El término “ideología de género” se difundió desde la Iglesia Católica tras la Conferencia de Beijing de 1995 y pasó después a círculos evangélicos.

  • Instituto Tricontinental de Investigación Social, Dossier 98 (marzo 2026)
  • The Conversation, vía Servindi (marzo 2026)
  • NODAL, “Manual de la ultraderecha para atacar a feministas en América Latina”
  • Vaggione (2011), citado en la Revista Colombiana de Sociología

Sobre los Acuerdos de Isaac: Conferencia del 28 al 30 de junio de 2026 en Buenos Aires, organizada por la Israel Allies Foundation junto a American Friends of Isaac Accords. Legisladores de doce países firmaron una resolución de adhesión. Agenda declarada: traslado de embajadas a Jerusalén, adopción de la definición de antisemitismo de la IHRA y armonización legislativa antiterrorista.

  • The Jerusalem Post, cobertura del encuentro
  • Cubadebate y Radio Gráfica, coberturas críticas del mismo evento

Sobre las cifras religiosas: Latinobarómetro registra protestantes en 23% (2023) y 19% (2024). Pew registra crecimientos de uno a tres puntos en una década y un aumento mayor de los no afiliados. Censo de Chile 2024: 54% católicos, 25% sin religión, 16% evangélicos. Diputados evangélicos en Brasil: de 12 en 1982 a alrededor de 90 según el DIAP.

Sobre la palabra metanoia: Del griego metánoia, cambio de mente o de pensamiento. La traducción latina de la Vulgata como paenitentia —y de ahí “arrepentimiento” en castellano— fue objetada ya en el siglo XVI, entre otros por Erasmo, que sostuvo que el término griego no significaba hacer penitencia sino cambiar de entendimiento.

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